viernes, 16 de enero de 2015

Hay personas claves en nuestra vida

Hay personas que están a nuestro lado no por casualidad. Aunque parezcan inútiles, son parte de la maquinaria de nuestras relaciones y vida. Qué hubiera sido de María sin su santo esposo José. Qué hubiera sido Elías sin un Eliseo que aunque calvo y medio loco, creía en la doble unción. Qué de Moisés sin Aaron. Que de mi amigo Ronald Obaldía González, sin doña Gloria.  Qué de mi, sin mi esposa Zoila Suero Sánchez, hubiera terminado loco con tanta persecución profética. Hay muchos ejemplos en el mundo secular, pero es que la Biblia está llena de personajes como Ruth y Noemí. Como David y Jonathan. Qué sería de mi sin las ocurrencias de mi hijo menor, Nicolas. Me dicen que iba con una carreta de esas que tienen los haitianos para botar basura, iba conduciéndola con el caballo y yo no sabía porqué regresó de jugar oloroso a caballo y a basura. Que sería de los acompañante que han tenido líderes y gobernantes. Pero a veces no sabemos valorar a esas personas que Dios ha puesto en nuestro camino. Las despreciamos, las ignoramos, las maltratamos, quizá porque no son muy inteligentes, o poco bellas, o simplemente porque no tienen estatus o dinero. Pero qué pasa cuando ya no están. Que pasa cuando por no valorarlas se evaporan en la noche oscura del olvido aparente o de la muerte. Lo que pasa es muy sencillo, es que el sistema nunca vuelve a funcionar igual. Esa pieza de una forma invisible producía una homeostasis o estabilidad. Hay gentes que vienen a nuestra vida como ángeles, aunque sean disfrazados de pordioseros. Dice la Biblia que algunos sin saberlo hospedaron ángeles en su casa. No deje que se vayan antes de tiempo.

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