viernes, 9 de enero de 2015

ADMINISTRADOR, ARTISTA, TÉCNICO O SIMPLE AYUDANTE DE ALGUNO DE LOS TRES


En la vida se es uno de esos. Administrador, gerente es quien tiene la capacidad de ser preciso en el orden de la organización, quien vela por el cumplimiento estratégico y por el frío fluir de los números, de la contabilidad fría y de las decisiones. Hay personalidades administrativas que cuando se meten en otras áreas no dan buen resultado.
Los artistas no son muy precisos pero sí muy creativos. El artista no es hombre de oficinas, su escenario es un púlpito, una tribuna, un lienzo donde plasma su pintura. Hay personalidades artsticas aún en la medicina. Medicos investigadores, inventores de nuevas tecnologías no en calidad de técnicos sino de creativos. Científicos descubridores.
Mientras tanto los hombres de empresa, los que administran laboratorios están detrás como hienas esperando el mejor invento del científico para convertirlo en producto para ser mercadeado.
El administrador es preciso, el artista creativo. El técnico tiene destreza para hacer funcionar de mejor manera lo que ha salido de la sala o laboratorio del artista.
El ayudante ayuda. Ayuda al administrador. Ayuda al científico creativo, al artista artesano, gráfico o matemático y hasta teológico o litúrgico. Hay artistas en el arte de la liturgia. Sino que otra cosa es el arte gregoriano. El ayudante es el buen monaguillo, no entiende los misterios, ni las manipulaciones, pero sabe que campanilla tocar y en qué momento.
El politólogo es un artista, el político es un administrador y el que grita por las calles de pega bandera es sólo un triste ayudante que sabe bien cuál es su pequeño papel para hacer público el descubrimiento artístico y hacer crecer el negocio del administrador.
En la vida hay administradores, los manager famosos y los artísticas que reciben una parte de lo mucho que enriquece al manager del mismo. Ayudantes los hay por doquier. A estos últimos les gusta llenarse de relleno,de cosas baratas. Los creativos son excéntricos, gastan su dinero, se quedan a veces pobres y siendo cantores de despechos. Los dueños, administradores van cambiandode negocio según sea la inversión.
Pero, lo que queremos destacar que el ser administrador, artista o ayudante es algo que implica la vida misma.
No solo aplicado a una determinada actividad. Sino referido a la vida misma. Una persona administradora, no se queda dando clases en un salón de un colegio, intenta ser dueño de uno y ubicarse como director. El director que sigue insistiendo en ser un maestro, termina no siendo ninguno de los dos. En la vida hay que ser uno de dos o de tres. O ores administrador o eres artista. Artista administrador de su negocio, va para un destierro de ensueños no realizados.
El artista expresa emociones. El administrador datos. El técnico funcionamiento. El ayudante movimiento
La cocinera tiene que ser artista para que sus platos tengan el sabor del amor. El administrador calcula y mercadea los sabores. El técnico mide cantidades proporciones, clasifica recetas. El ayudante hace de todo para que la mesa esté lista, limpia y en capacidad de dejar una propina, que a veces se la roba no el artista. Los artistas casi nunca roban, a veces por hambre. Pero los administradores son expertos en falsear los libros que el técnico sabe pulir para engañar al fisco y el ayudante lleva y calla a veces a cambio de una palmada en la espalda.
Las víctimas casi siempre son los artistas. Los victimarios, los administradores. Los que no les importa nada a cambio de lo inmediato casi siempre son los ayudantes. A veces con una bolsa o funda con ponche y pan se consideran pagados y agradecidos. El artista busca el aplauso para compensar su dolor. El administrador calcula cuánto puede costar cada aplauso sacado de una inversión.
El ayudante aplaude a quien haya que aplaudir.
En la vida se es manager o artista. Ténico o ayudante. Los son dueños. Los artistas creadores. Los ténicos operadores. Los ayudantes, eso son. Gente que ayuda y nada más.
En la vida no hay mucho cómo escoger. Se nace siendo lo que se llega a ser. Se nace con tendencia. Tendencia artística, qué desgracia, habrá mucho por qué llorar. No sé es profeta sin que alguna vez te tiren piedras.
Se nace técnico, desde la cuna quiere reparar, enganchar, hacer funcionar. Hasta cuando mama la teta materna lo hace con esa destreza del sabe como manipular.
Y se nace ayudante. Parece que no traía un pan debajo del brazo cuando nació, sino un limpia piso, un "suape" de esos de poner el piso a brillar.
Pero dicen que el hijo de Juanita la lavandera terminó siendo un gran doctor. El lo era, quizá artista desde que nació. Venció circunstancia, al fin llegó. Y ahora es lo que siempre fue.
Tal vez la vida le obligó a ser un ayudante forzado. Hoy es un médico, artista, que se le sale el refajo de haber sido muy ayudador.
Tal vez, se hizo médico pero siempre administrador. Terminará siendo un frío dueño de la clínica, sacando pelos con sangre y del trabajo ardiente de muchos artistas científicos y técnicos de sol a sol y ayudantes casi esclavos que levantan palacios al faraón.
Así es la vida. Es de los dueños, no de los artistas.
Mucho menos de técnicos y de los que solo saben ayudar. Qué haríamos sin estos tres. Sobre todo qué haría sin ellos el tigre administrador.

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