sábado, 10 de enero de 2015

Estar excusándose no es tan bueno


Hay personas que caminamos por la vida, como si tuviéramos que pedir excusas hasta para respirar. Algo no anda bien. No se pu cede caminar la vida pidiendo excusas por vivir. Esto atrae a los chacales, a los depredadores, a los violadores y abusadores, a los explotadores, a los injustos, a los inseguros, a los feminicidas, a los que andan buscando donde huele a carne débil para devorarla.
No se excuse. Ud. tiene derecho a tomar decisiones. Lo tiene de existir, de defender sus garantías laborales, de llevar a los tribunales a quien haya violado la ley en contra suya, tiene derecho de pedirle explicaciones a un empleado que lo está atendiendo. A veces estos quieren que el cliente no pregunte nada, para seguir hablando con el novio por el whatsapp. Y nosotros aceptamos eso y le decimos excúseme señorita. Excusarnos de qué, ella es la que tiene que excusarse por no estar dándonos la atención requerida.
Esposas que se excusan con su esposo. Perdón mi amor no sabía que llegarías tan temprano y por eso no tengo la cena lista. Y ella será una sirvienta, es la pregunta que debe hacerse. Y decirle, mi amor no hay cena todavía, si me ayudas podría estar más rápido y así yo comer que tengo hambre y de paso también tu, vida de mi vida.
Esposos pidiendo excusas quizá porque se han casado con una mujer de una familia más rica que la de él. Pidiendo excusas porque se han enfermado. Mi amor perdóname que ya no puedo hacer lo mismo. Y por qué tiene que perdonarlo. Simplemente le tocó a él enfermarse y pudo haber sido ella. Su deber el de él es asumir la responsabilidad de su enfermedad propia y saber que puede contar con su mujer, así como ella cuenta con la de él.
Padres dando explicaciones. Pidiendo excusas a sus hijos por no poderles comprar las tenis nike que el mocoso exige como un gorila endemoniado. Excúsame hijo, quizá un día te podré dar de todo. Excusarse de qué. Eso es lo que hay y dele gloria a Dios. Excusas mi vida, hija, por no poder hacer la fiesta de tus quince años a cómo la mereces. Y que se merece esa ingrata, que ud. asuma una deuda de préstamo rápido y quedes hasta la coronilla de tensiones por complacer un capricho cultural. Excusas, a quién. A la gente que viene a la boda o al cumpleaños y que se come todo y después lo tira en la letrina sin mayores penas ni glorias y poco le importa ud. y su familia. Excusas de qué.
Excúseme vecina, de qué. Excúseme señor cura, señor padre. Y de qué. Qué derecho tiene alguien a creer que tiene el poder para perdonar pecados.
Excúsame Dios, de qué, si justamente quien tendría la culpa de él por haberte hecho tan bruto. Hay excusas que Dios no está esperando. Dios sabe que es parte de tu defecto de fábrica. Excúsame señor por no traerte una gran ofrenda o un gran diezmo. Dios no come ofrendas. Las ofrendas son para la iglesia y sus funcionarios. Dios nunca ha comido carneros inmolados, los que se lo comían eran los sacerdotes comelones de Jerusalén.
Excúsenme por escribir este artículo. Y por qué. Quizá te estoy haciendo un gran favor, el de sacudirte y dejar de ser ese que anda excusándose por la vida.
No te excuses, solo en ciertas ocasiones.
No andes excusándote. Es mejor sanar de esa herida que fue hecha por padres que les meten a sus hijos que los demás tienen la razón. Que cualquiera puede darle un castigo a sus hijos. O que los hacen irresponsables y crueles creyendo que tienen derecho de hacer sentir culpables a otros.Me faltaba, decir que hay maestros que se sienten culpables, porque los padres de sus alumnos y sus alumnos son más ricos que ellos y siempre tienen la razón. El maestro es el que tiene que excusarse, esa es la infernal idea de algunos colgios de riquitos. Pero, excusarse de qué.
Enseñe a su hijo a excusarse. Eso está muy bien. Y enseñelo a no excusarse también.
No es bueno andar excusándose. Eso ofende la dignidad. Eso enferma el alma. Eso impide la antifragilidad. Los hace pusilánimes y víctimas de fieras que saben olfatear a dónde pueden atacar a los corderos.
Despertemos aunque sea a los sesenta años. Esa es mi edad. Y hasta hoy entendí que me he pasado mucha parte de mi vida excusándome hasta por no tener una alta estatura. Excusándome de no haber podido alcanzar tal o cual meta. Excusándome por no haber nacido en la Casa Blanca. Pero, excusarme de qué. Cuando uno entiende lo que realmente pasó, deja atrás esa costumbre maldita de andar excusándose por todo.

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