martes, 6 de enero de 2015

EL HOMBRE QUE QUERÍA UNA MINA DE ORO


Todos queremos algo, pero el punto está en qué sabemos realmente "gerenciar". Una palabra todavía no oficializada  que proviene de gerencia.
"La palabra gerencia se utiliza para denominar al conjunto de empleados de alta calificación que se encarga de dirigir y gestionar los asuntos de una empresa. El término también permite referirse al cargo que ocupa el director general (o gerente) de la empresa, quien cumple con distintas funciones: coordinar los recursos internos, representar a la compañía frente a terceros y controlar las metas y objetivos" Tomado dehttp://definicion.de/gerencia/,
Un cuento. Resumido. Un hombre se cansó de ser pobre. Tomó su mochila y se fue para la montaña buscando que lo persiguiera la buena suerte. Se encontró a un viejo, al viejo de la montaña, como siempre lo han llamado los buscadores de tesoros que se han perdido por ambiciosos y poco prevenidos.
El viejo de la montaña lo orienta. Eso hacen los viejos, orientar. Y le dice que si lo que busca es oro lo podrá encontrar, pero que no está seguro de que le sirva para nada. El le dirá donde hay una mina de oro, si sigue sus pasos al pie de la letra de lo que debe hacer. En fin lo envía a un chiquero de marranos y le dice que el oro primero es negro y está en el excremento de los marranos. Debe ensuciarse las manos primero, si quiere administrar bien. Así lo hizo y pasó la prueba.
La próxima prueba era qué hacer con los excrementos de estos animales. El viejo le sugiere que lo convierta en hierbas saludables y vegetales útiles como víveres para alimentar a la población. Cómo es posible. Le dijo con paciencia, arte y organización. Consúltalo con la almohada, porque lo que no se consulta con ella, no tiene futuro. Así lo hizo y soñó llenado sacos y sacos de polvo negro, oro negro que venían a comprarlo de diversos sitios, aquellos que necesitaban abonar las tierras vecinas, áridas por la sequía del pasado. Y es que el pasado requiere de abono fresco, útil, que a veces proviene del desecho de la experiencia oscura convertida en algo útil. Así se hizo vendedor de abono y fertilizante. Puso su primer empresa.
Al final el viejo se despide y le dice. Tienes dos caminos seguir con tu negocio hasta que la muerte te sorprenda y dejar todo el dinero a herederos quizá infames o comprar el oro que deseabas y hacer más oro con él en el mercado de las grandes plazas. También dejarás de herencia el fruto de todo ese trabajo, quizá a infames que no sabrán lo que te costó.
Decide tu.
Lo que quiero que sepas amigo mío, dijo el viejo, es que hagas lo que hagas siempre tendrás que administrar, "gerenciar", sea oro o estiércol. El que gerencia eres tu. Lo harás bien si aprender el arte del buen administrar.
El hombre decidió administrar su libertad. Y tomó el camino por donde fuera feliz.
Llegó a ser muy rico, pero nunca al precio de perder la gerencia de su libertad.
Ese es el cuento.
El punto interesante es el de "gerenciar", administrar. Quizá administras empresas. Mucho o poco dinero. Hazlo bien. Quizá dirijas personal, seas un gerente, un supervisor, un obispo, un apóstol, un gurú, un dueño de clínicas para sonreír, un abogado dueño de su bufete. Eso hay que administrarlo bien. Tu casa, tus hijos, tu vejez, tu salud, tus amigos, tu juventud, tu jardín.
Quiero seguir administrando, seguir siendo gerente de mi LIBERTAD.
Soy GERENTE  de mi derecho a ser un ser libre. A libertad me ha llamado Cristo y no a esclavitud.

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