martes, 20 de mayo de 2014
LAS IDEAS SON PODEROSAS, PELIGROSAS Y CAPRICHOSAS.
“Era preciso que cayera sobre mí una chispa para hacer brotar el fuego” T.Chardin
Una idea puede ser el motor que acelere un cambio radical en un individuo y en una sociedad porque las ideas son poderosas.
Una idea puede destruir a una persona, a una sociedad entera cuando esta forma parte de un discurso y éste a su vez se ha convertido en creencia. Las ideas de Hitler fueron la vulgarización de conceptos filosóficos puestos al servicio de la atrocidad que encendió el odio contra el pueblo judío.
Una idea es caprichosa, surgen a veces de los procesos de la alquimia humana, como si fueran señoritas que coquetean con el desorden, el placer por el placer o simplemente se convierten en reinas de la estupidez, que cuando se convierte en creencia todos terminamos dándole crédito y atendiendo a sus absurdas demandas. Quien no está fascinado por la creencia de que debe coger un préstamo para adquirir algo que cree necesario pero que realmente no lo es.
Es que las ideas al convertirse en creencias forman un cuerpo religioso, compuesto por doctrina, parte parenética y celebración litúrgica. Pasan a lo sagrado, tanto como lo es la visita a un centro comercial moderno, el llamado mall, al que visitamos casi con la sensación de que somos grandes, poderosos, gozosos cuando estamos dentro de su entorno sacrosanto.
Las ideas caminan hacia sacralizarse al convertirse en creencias y estas a su vez protegen al dios escondido en sus entrañas. El capital. El Das Kapital. Tratado por K. Marx., del cual decimos que sus seguidores han sufrido terribles fracasos en los proyectos de sociedad comunista, pero sus ideas y planteamientos no han podido ser desechados, todo lo contrario, el capitalismo lo ha aprovechado para entender y entenderse. Pero volvamos a nuestro tema recogiendo esta relación entre idea, creencia, religión, capital y nuevamente regreso a la ideología como expresión de ´poder, peligro y capricho. El mismo Marx a partir de las ideas de David Ricardo, agudo pensador economista, puede abordar la relación entre el capital, el trabajo, la mercancía y los elementos simbólicos como el dinero en su función de sostener un sistema terriblemente injusto y explotador. La plusvalía que es la base de la ganancia, del engordamiento del capital, cuyos dueños hoy en día atemorizados por la independencia de movimiento que tiene el mercado, buscan maneras cada vez más sutiles de sacralizar el valor de su producto, a través de las ideas poderosas, deportivas, musicales y religiosas. Sobrevivir y salvar el capital es la hazaña heroico del momento y esto sólo es posible con el trabajo del trabajador y la ideología del consumo. Y en este ensayo por mantener la vigencia del producto, las ideas corren por el filtro de las publicitarias, hasta la idea o concepto de evangelizar, se ve sometido al marketing , y el lanzamiento publicitario de determinado orador cristiano se siente compelido a recurrir a los mismos medios que el cantante de música pop que puja en el mercado por sostener su producto al servicio del capital. Todos al fin y al cabo postrados frente al capital. En fín las ideas están vinculadas a este escenario pero a su vez, el mismo opera de forma pragmática. Es como ir detrás de una bola de nieve independiente, tratando en casa paso que en la práctica esta de, de crearle el ropaje ideológico, sagrado, secular o religiosamente, para que este lo refleje en los productos de la índole que sea en las vitrinas del gran mercado de la vida. Aquello que pronunció aquel gran filosofo iniciador del pragmatismo puede seguir siendo una profecía social diariamente cumplida si la entendemos desde la perspectiva de Marx, aquello de que “La idea no pertenece al alma; es el alma la que pertenece a la idea” Charles Sanders Peirce. El alma del sujeto social actual está vendida a la idea que se levante en forma de imagen y lo conduzca hasta donde se pretende, la consumación del acto de adorar, consumir, alabar, al producto en sus formas simbólicas y satisfacer su necesidad de forma pragmática. Ahí es donde la idea se hace poderosa pero al mismo tiempo, peligrosa.
A quién estamos adorando, es al fin y al cabo la pregunta más fuerte. A aquello que adoremos, sacrificaremos nuestra fuerza de trabajo, nuestra vida, ilusiones, y energía en última instancia. Las religiones opuestas a los sistemas, siempre han sido peligrosas en otro sentido, en el de ser protagonista de los cambios. Jesús de Nazareth fue peligroso porque su propuesta incluía el darle la espalda al sistema romano y radicalizar el cumplimiento de la ley judía, más allá de las manipulaciones farisaicas y saduceas. Poner la otra mejilla, es el acto revolucionario que imitó Gandhi y puso a temblar a Inglaterra. La metodología de la no violencia a la cual están recurriendo grupos entre los cuales vemos a los inclusivistas y a los evangelistas de la diversidad, sin duda recurriendo a los nuevos medios de la tecnología, son altamente peligrosos por sus ideas poderosas para el sistema que lucha internamente entre los grupos que quieren respaldar esta corriente contestataria pacífica y los que se resisten a darle paso a ideas tan fuera de su liturgia conceptual que pone en riesgo intereses establecidos y crea una paranoia en las esferas más conservadoras. Allí es donde la idea vuelve a ser peligrosa para alguien y donde la coquetería de una idea, es decir lo visto como capricho de una idea, pasa a ser fuerza social de una idea que avanza como una bola de nieve que crece al amparo de un mercado que ha visto en esa causa, el nuevo modelo de presentación de la mercancía. Por ejemplo las imágenes del hombre metrosexual, el concepto de bisexy es decir productos que pueden ser para hombres o mujeres por rosados que fueren o femeninos, ya el mercado le da el permiso al varón para afeminarse sin que eso implique juzgamiento alguno hasta lo evidentemente bisexual o descaradamente gay como símbolo de una nueva sociedad que avanza hacia ser controlada por esa nueva ideología, la nueva por supuesto es la diversidad en todas sus formas. Esta corriente mueve la economía y ésta a su vez moviliza la ideología y esta con sus caprichos incluidos busca convertirse en la religión del momento, en la del placer que incite a una sociedad que sea a su vez más y más consumista. Allí la idea comulgan entre ser peligrosas, poderosas y caprichosas.
Con respecto a los caprichos, que nos hace verlo como una mujer coqueta, en el nuevo paradigma un ser bisexy caprichoso, se vuelve a retomar el camino de esa idea, hacia lo peligroso y lo poderoso. En otras palabras a dónde nos llevará esta corriente.
El mercado ha sido tan inteligente, o sea el capitalismo que maneja al mundo, que ha movido el mundo de ideas, muchas de ellas justas como algunos derechos que defienden estos grupos de la diversidad, ha movilizado toda la ideología de la disconformidad, la de la juventud rebelde, la de la juventud religiosa, la de los políticos reciclados de las izquierdas con las derechas, la de la nueva era con su misticismo y mezclas de religiones con teosofías y metafísicas no filosóficas, sino esotéricas, ha mezclado en fin todo aquello que le permite no sucumbir. Viejos modelos como el comunismo cubano se ve obligado a pactar de forma dual, por un lado con su propio pueblo para que siga una ruta diferente en cuanto a pauta de consumo aunque en el fondo muchos ciudadanos de ese país desearían adorar los fetiches y productos del capitalismo, o sea desearían estar en un mall. Viene a mi mente cubanos que me han visitado, los he llevado a los centros comerciales y han manifestado una excitación que los induce a querer lo mismo para ellos, por otro lado se han tenido que abrir a la economía del capital maldito, pues cuando los turistas llegan a esa isla del socialismo conservador, se admiran de la modernidad de los hoteles y de los servicios eficientes de los lugares comerciales, por supuesto sólo para turistas, para degenerados de otro sistema que los necesitamos para que dejen sus divisas. Es una manera de mantener su dignidad pero al mismo tiempo es una señal de que nadie se puede liberar de este gran monstruo tan lleno de contradicciones que es el capitalismo moderno, tan amado por el ser humano que lo disfruta no solo por el placer inmediato sino porque representa un salto cualitativo en la evolución social. Nadie puede negar que el capitalismo moderno es más justo en sus sistemas legales que el feudalismo e incluso que sociedades regidas por sistemas totalitarios sean fascistas o comunistas. Sociedades donde se violan en nombre de sus dioses absolutos, el poder de un hombre, el poder del estado o de una ideología, de manera a veces brutal, los derechos humanos fundamentales, como el de pensar cada uno como bien le parezca. Ese fundamentalismo político es una expresión de una idea que se resiste a ser cambiada y resistiéndose se va secando internamente, desquebrajándose con el tiempo, porque a menor peso mayor flexibilidad, y el peso de estas conceptos los lleva a quebrarse en las contradicciones internas. Por eso el capitalismo fundamentalista se ha visto en fuertes crisis y desilusiones. Pero, ha aprendido, como en cierta forma lo han hecho ciertos izquierdistas, a negociar con las circunstancias, a ser flexibles para permitirle a los productos, fluir con mayor fuerza y ser fuente de satisfacción para los productores del capital y para sus dueños. Un arte difícil de aprender. Si la clase burguesa, para usar ese término tan grosero, de Venezuela, pudiera seguir disfrutando de las bendiciones del sistema de consumo, de sus privilegios como el adquirir la tecnología del día sin que se viera restringida en sus derechos a pensar y sin ser atrapados por una ideología de adoración a un gobernante, que tuvo un inmenso valor humano pero unos desaciertos absolutistas que trajeron toda esta disconformidad, si esa clase tan importante hubiese encontrado formas de negociar una mejor distribución del beneficio con la inmensa clase pobre, es decir si hubiese habido flexibilidad en las ideas, creencias, acciones y políticas de todos esos sectores, no tendrían el drama que están viviendo.
En ese sentido la apertura que el sistema da a la diversidad, aunque peligroso, es sabio desde el punto de la flexibilidad. Pero peligroso en el sentido de que los fundamentalistas de la diversidad pujan por lograr un poder que podría llegar a ser absolutista. No dudo que muchos pastores evangélicos que se niegan a casar homosexuales por ejemplo, en los países donde es un derecho legal, sean sometidos a los tribunales por no ejercer su ministerio de forma democrática. Ya está pasando en ciertos sitios donde pastores están siendo acusados de homofobia y lo único que hacen estos hombres de Dios, tan de Dios como muchos ministros espirituales que apoyan la diversidad, lo único repito es predicar lo que han aprendido de sus creencias y mantenerse alejado de lo que consideran mundano y satánico. Tienen derecho a eso, como los otros apoyar lo que están apoyando. Derecho a algo no significa, valva la repetición, derecho a imponer el contenido de ese derecho como un dogma que domine a todos. Eso es lo que el capitalismo trata de evitar en sus esferas liberales políticas y en sus proyecciones mercadotécnicas aplicadas a las negociaciones sociales, por supuesto imponiendo su dogma oculto, la adoración y servicio al mercado. El mercado es el dios indiscutible del capitalismo, pero está disfrazado de muchos colores, y ahora quiere también vestirse con el arcoíris de la diversidad.
Resumiendo lo resumido, podemos decir que las ideas tienen poder, son peligrosas y caprichosas, pero sólo tendrán continuidad si estas logran acompañar al desarrollo del capitalismo aunque sea hacia el punto crítico de su desplome, cosa que muchos han profetizado, que han visto casi realizado pero que el sistema les ha demostrado que todavía no es el tiempo dialéctico de dar paso a algo nuevo, aunque sea un cataclismo socio económico como el que en un momento dado se producirá inevitablemente dado que los ejes de esta sociedad no son resistentes desde el punto de vista epistemológico, axiológico y moral. Todas las instituciones han venido a ser cuestionables, nos referimos a las religiosas, las ONG, las filantrópicas y hasta las lógicas señaladas por los teóricos de la conspiración, como creadores de los gobiernos masónicos, con toda y la fantasía con que se denuncian a todas estas instancias morales e ideológicas sirvieron en su momento tanto al estado como a la conciencia individual para ser referentes por dónde caminar, a veces hacia el cielo, otras hacia los grados de iluminación o superación moral, otras hacia la locura y el suicido grupal, pero fueron, sin duda alguna, y todavía lo están siendo, referentes sin los cuales a dónde caminaría la gente sólo expuesta al nervio pelado de los intereses del capital como diría Marx o el Marx de Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie .
La nueva religión después de los cataclismos sociales del futuro tendrá que ser buscada en el basurero donde fue tirada la luz.
Esa luz es la referencia, es posible que para pensar de esa forma cósmica tengamos que desenterrar para que nos vuelva a hablar del Punto Omega a dónde Dios nos guía en este peregrinaje con la resistencia de los hombres que como con Moisés en el desierto prefieren estar en Egipto comiendo las cebollas de los esclavos y no la esperanza que sobrevive en los desiertos buscando una identidad conforma a la conciencia humana digna y coherente con su creador. La búsqueda de éstos sentidos es señal de que esa luz es la referencia. Si enciendes un bombillo verás muchos bichitos volar hacia él porque tiene luz, si le pones una cubeta o palangana reflejando en el agua esa luz, es decir a través del efecto espejo, todos esos voladores buscadores de luz perecerán en el fondo del balde implacable que castiga al que busca la luz dentro de una ilusión suicida, como lo hacemos hoy cada día sirviendo a los dioses del placer del momento.
Tendremos que volver a buscar en el corazón de la entrega, sea de la corriente que sea, el que se entrega a servir, tendremos que escuchar a los profetas, respetar la creación sin adorarla y a avanzar por el camino, guiados por el Espíritu que es Santo, y no por las fuerzas del“El azar y la necesidad” de Jacques Monod, el cual afirmaba que “El universo no estaba preñado con la vida, ni la biosfera con el hombre” lo cual no puede ser aceptado sin caer en la decepción total.
Prefiero la perspectiva de Chardin mirar las cosas como hombre concreto pero con espíritu trascendente. Aunque no soy un teileriano en sentido estricto si valoro aplicado a mi vida lo que dijo de sí “La originalidad de mi creencia consiste en que tiene sus raíces en dos campos de la vida habitualmente considerados como antagonistas. Por educación y formación intelectual, yo pertenezco a los «hijos del Cielo». Pero por temperamento y por estudios profesionales, yo soy un «hijo de la Tierra» T. Chardin.
Como hijos de Dios, esperamos ver lo que a ojos simples tal vez solo los profetas ven, la acción de él en medio de todo y la conducción de este mundo hacia un punto con sentido. Fuera de esta fe solo queda la opción del absurdo propuesta por Jacques Monod y muchos otros más que no ven una inteligencia ordenadora.
Estas dos ideas, son poderosas, peligrosas y a veces caprichosas, pero conducen a sitios tal vez diferentes quizá por alguna gracia convergentes. Uno hacia la esperanza en el azar, otro a trabajar con una visión de Reino, tomada en este caso del Señor Jesús, sabiendo que el trabajo por la vida, los hombres, el bien, la salvación de sus esclavitudes y lo mejor de lo mejor, es trabajar al lado de un Dios que a veces no vemos pero nos lleva en metáfora religiosa, hacia una Tierra que fluye leche y miel, aceite y mosto, Shalom y comunión. Eso esperamos, esa es nuestra poderosa, peligrosa y caprichosa visión.
sábado, 3 de agosto de 2013
La inseguridad no es un problema
Pasamos por la vida tratando de resolver lo que consideramos el problema de la inseguridad, por medio de seguros de vida, adquirir una casa, buenos empleos. Todo eso está muy bien.
Pero si analizamos a fondo, nunca llegaremos a una completa seguridad porque en cualquier momento eso que nos la daba puede desaparecer, por una enfermedad, una colapso bancario, en fin, vivimos amenazados por la muerte en cada esquina.
La vida y la muerte siempre andan de la mano y la vemos como si fueran ambas, un problema, pero ninguna lo es en sí misma. La vida es un misterio, no un problema. La muerte es otro misterio, no un problema.
Sólo la fe es el camino seguro para ir superando, trascendiendo, los problemas de la vida, y el de pensar en la muerte, es decir ese asunto del que estamos hablando, la inseguridad.
Visto así, la inseguridad no es un problema sino un estímulo para el avance de la humanidad, de allí han surgido mejores naves, mejores aviones y tratamientos médicos de punta.
La inseguridad es algo positivo si aprendemos a disfrutarla.
Jesús en una barca durmiendo, vino una tempestad y sus amigos se asustaron y lo despiertan. El los motiva a tener fe.
Si tenemos fe en medio de la inseguridad, la trascendemos, superaremos los problemas de la vida y el problema de la muerte.
El que tiene fe en Dios, sabe que la vida y la muerte es un misterio de Dios y qué él que ha creado y permitido a ambas, sabrá cómo resolver todo adecuadamente.
Nos quedaría por tratar el asunto desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico, ya que hay inseguridades que provienen de ese tipo de enfermedades. Pero la base es la misma, la configuración de una mente que vive llena de temores, inseguridades, por asuntos reales, o que parecen reales, que al final de cuentas ayudarán a la evolución de la vida, y que superar esas enfermedades con los síntomas de inseguridad e infelicidad, es un buen paso para experimentar la necesaria paz, que se viene a incrementar cuando nos depositamos en el destino que el creador y diseñador de la vida, dará a todo lo que diseñó, creó y sustente con su presencia.
Pero si analizamos a fondo, nunca llegaremos a una completa seguridad porque en cualquier momento eso que nos la daba puede desaparecer, por una enfermedad, una colapso bancario, en fin, vivimos amenazados por la muerte en cada esquina.
La vida y la muerte siempre andan de la mano y la vemos como si fueran ambas, un problema, pero ninguna lo es en sí misma. La vida es un misterio, no un problema. La muerte es otro misterio, no un problema.
Sólo la fe es el camino seguro para ir superando, trascendiendo, los problemas de la vida, y el de pensar en la muerte, es decir ese asunto del que estamos hablando, la inseguridad.
Visto así, la inseguridad no es un problema sino un estímulo para el avance de la humanidad, de allí han surgido mejores naves, mejores aviones y tratamientos médicos de punta.
La inseguridad es algo positivo si aprendemos a disfrutarla.
Jesús en una barca durmiendo, vino una tempestad y sus amigos se asustaron y lo despiertan. El los motiva a tener fe.
Si tenemos fe en medio de la inseguridad, la trascendemos, superaremos los problemas de la vida y el problema de la muerte.
El que tiene fe en Dios, sabe que la vida y la muerte es un misterio de Dios y qué él que ha creado y permitido a ambas, sabrá cómo resolver todo adecuadamente.
Nos quedaría por tratar el asunto desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico, ya que hay inseguridades que provienen de ese tipo de enfermedades. Pero la base es la misma, la configuración de una mente que vive llena de temores, inseguridades, por asuntos reales, o que parecen reales, que al final de cuentas ayudarán a la evolución de la vida, y que superar esas enfermedades con los síntomas de inseguridad e infelicidad, es un buen paso para experimentar la necesaria paz, que se viene a incrementar cuando nos depositamos en el destino que el creador y diseñador de la vida, dará a todo lo que diseñó, creó y sustente con su presencia.
martes, 11 de junio de 2013
La patria es una mala madre (poema para patriotas)
La patria es una mala madre
cuando sus niños no han cenado,
La patria es una mala madre
cuando unos hijos tienen
y otros solo piden
cuando nadie da nada
y todos arrebatan
La patria es mala madre
cuando sus hijos son violadores ,
de su himno, y de su bandera
de sus héroes y sus hazañas
La patria es mala madre
cuando descuida:
la piel de sus entrañas
la sombra de sus arbustos,
el agua de sus ríos,
el canto de sus lluvias
y el oro de mártires supernovas
pintoras de sonrisas bellas
de los nietos que no han nacido
como
futuros hijos de su historia
Tiempo bien perdido (poema para trastornados)
Si he perdido mi tiempo no fue
por ella, ni por mí siquiera
ni por la mariposa de colores que me robó las horas
contemplandole su hermosura,
ni por las noches de trastornos tratando de alcanzar el
vuelo de un pensamiento sin alma,
ni por el humo guerrillero de batallas que nunca existieron,
ni por abandonar en un día lo que costó milenios,
no,
si perdí mi tiempo, fue porque no pude
esperar pacientemente la llegada de la fruta prohibida
de una siembra tormentosa,
si lo perdí, fue por no entregar tus amores al destino de otros dioses,
ni dejar que los buitres se comieran mis entrañas,
ni por cambiar mi primogenitura por un plato de lentejas viejas,
si perdí mi tiempo
fue para abrazar el tuyo,
en la locura del juego de apostarlo todo
por el pan que no es inmundo,
por el beso que no es de Judas,
por las manos que no traicionan
y por la gracia que no pone precio al amor que
calla.
si perdí mi tiempo, no fue para perderlo,
sino para transitar el paso de una estrella,
que dando su rústico cuerpo sin belleza
sirve de luz inmensa al amor eterno
con el que gano en un instante
mil millones de siglos tan perdidos
por solo estar a tu lado sin injurias.
domingo, 9 de junio de 2013
Sobre el origen de la civilización
El siguiente artículo lo recibí de EE, un niño caribeño como él mismo se autodenomina, aparte de estar o no de acuerdo con lo que escribe lo voy a transcribir
por varias razones, primero porque me lo autorizó y en segundo porque
creo que son sus primeros ensayos de lo que es y será aún más, un
escritor profundo, un intelectual para el futuro que posiblemente publicará muchos libros, así que me gano el privilegio de ser uno de los primeros en publicarlo en este humilde espacio.
Sobre
el origen de la civilización
A Metodius D. B.
Pienso en la civilización. Pienso en la
época que me ha tocado vivir. Pienso, hay un extraño placer en eso. Pienso en
Dios, no me interesa escribirlo en minúscula, ni tampoco en mayúscula, deberían
inventar un punto medio para las personas como yo. He dejado el radicalismo,
pues me enfermaba. Considero que si militamos por un bando en específico, éste
nos obnubila, fascina, de manera que hay muchas cosas que no podemos ver. El
creyente no puede ver el pensamiento frío
del ateo, y el ateo no puede ver la esperanza en ese Alguien del creyente. Pero el agnóstico, ve todo, quizás no sienta
el goce del dogmatismo, claro si es que hay un goce en eso, pero si duerme
tranquilo, a mí por lo menos me ha pasado.
Volviendo a Dios y a la civilización, me
pregunto si hay una relación en estas dos ideas. Dios, según fue formado mi
pensar religioso judeo-cristiano, vive allá y aquí, está en un trono pero es omnipresente,
Él creo todo, y será todo en todos (1 Corintios 15:28). Si la civilización
procede de Dios, las cosas son así: Dios hace a Adán, quién es una especie de semidiós
a la manera de ver griega, pero Adán peca, cae de su esfera de gloria, vive, en
parte reconciliado con Dios, pero ya todo no será igual, así que alguien tiene
que arreglar esto, y quién mejor que un segundo Adán (Jesús de Nazaret), un
arquetipo de el verdadero ideal de Dios, pero las cosas son tan graves que no
sólo hay regenerar al ser humano, sino que el entorno donde esto sucede, la
tierra, también necesita cambio, entonces los regenerados por el segundo Adán
vivirán con él en la Nueva Jerusalén (los judíos escribieron la Biblia, por eso
no hay una nueva Atenas, o una nueva Roma) pero hay un grupo que no gustó de su
miel, así que para esos bastardos habrá fuego y gusanos, por los siglos de los
siglos. Es decir, todo comienza con gloria, se cae de esa gloria, se levanta de
esa gloria, pero no todos, así que el cumplimiento de todo está en dos grupos:
los que serán levantados y los que no. Comenzamos en la gloria, vivimos en la
no gloria, y terminaremos los unos en la gloria y los otros en la perdición.
Ahora bien, si Papa Dios, a la manera
judeo-cristiana, no nos creo, y somos producto del azar, a la manera de
Heidegger, y luego una larga evolución
de la especie, algunos en seres humanos otros en animales, ocurre lo siguiente.
Comenzamos en pura animalidad, ésta evoluciona, pasa por la barbarie, se
culturiza, se civiliza, se convierte en ser humano, algo así como semibarbaro, y luego ¿qué?, la edad
y la vulnerabilidad no me permitirán ver el último estadio de evolución en los
demás, aunque quien sabe si yo pueda vivirlo en mí mismo. Comenzamos en el
mono, humano, demasiado humano, mono. Tengo una idea similar, de que cuando una
civilización llega a su máximo esplendor cae y vuelve a comer estiércol
bárbaro. Tenemos el caso de Roma, comenzó bárbara, creo que fue por los habitantes
del Asia, se civilizó por los griegos (porque siempre habrá un Espíritu Santo
que nos transforme, es el que más hace, y el menos reconocido y visto) y luego
cayó en lo bárbaro, pero no asiático, sino por los bárbaros de Occidente,
sajones, germanos, etc. Busco otro ejemplo, y recuerdo una vez que chatie con una española por Facebook.
Ella me explico el porque de que su país estuviera en crisis. Me dijo que en la
década de los 1970´80, la generación quería éxito, y los plebeyos sólo tienen
ese éxito por dádiva del progreso académico, así que esos que crecieron
decidieron estudiar, los demás 90´00, siguieron el ejemplo, entonces desde el
2005 para acá estaban hasta la médula de civilización, al tope de la cultura,
entonces vino la crisis, y ahora el éxito lo tienen los bárbaros de hoy en día,
los que hacen trabajo informal.
Ya que tenemos los dos planos del origen
de la civilización, el de la creación a la manera judeocristiana, el del
evolucionismo ateo, pues aunque hay una gama de teorías, soy un niño caribeño
precoz en conocimientos vagos, así que sólo conozco esas dos. Entonces, no logro encajar con la teoría
judeocristiana, por que es discriminatoria, le da grandes mansiones en los
cielos a los suyos, mas a los otros, fuego y gusanos, y yo no ligo con la
discriminación, el aislamiento. Prefiero la otra teoría, prefiero el que
comencemos en el mono, vivamos la gloria del máximo esplendor de la
civilización, y que volvamos a lo bárbaro, porque siendo realistas, es lo más
que puede acontecer, no seré utópico, pues no estaremos siempre en el
esplendor. Prefiero eso, pues incluye a toda la civilización. Puede ser que sea
así, que vivamos en un eterno retorno, hasta que todo acabe. Por ejemplo, el
planeta Marte, se dice que hay agua y que antes hubo vida inteligente, quizá
Marte en un pasado vivió como nosotros, en un ciclo hasta que se destruyó.
Quizás vivamos en ese ciclo, hasta que un día nuestro Sol se apague.
Por mi parte, no tendré que vivir ese
cataclismo, o por lo menos eso creo, por que no creo que viva más de 80 años, y
cómo marchan las cosas no cambiaremos de Era por ahora, y a menos que un día de
estos cruzando la calle no me choque un camión y muera, sólo me queda, leer y
escribir, tener una hija y adorarla, y morir a los 86 años al igual que Borges,
escribiendo lúcidamente.
E.E.S.
Santo
Domingo, junio del 2013.
sábado, 8 de junio de 2013
Amor de viejos
Llegaste a mí
Sin esperar
que la tierra diera vueltas sobre su eje
ni alrededor del sol,
porque tu eres mi eje
porque tu eres mi sol,
Sin esperar el ciclo en que la lluvia cae
preñada de cosechas, de trigo y de miel,
porque tu eres mi lluvia,
mi trigo y mi miel,
Sin esperar las aves de paso,
que buscan un desconocido mar
porque tu eres mi ave
y tu eres mi mar
jueves, 6 de junio de 2013
Fronteras mortales
Las fronteras son ojos silenciosos,
que miran bueyes encadenados
con sus furias del pasado
y esperanzas en sus yugos
gemidos compartidos con las noches anónimas
en que la tierra se abre y nacen los mestizos,
los mulatos y mulatas bellas,
los cimarrones y bastardos sagrados.
Las fronteras son testigos
de los besos que no requieren visas,
de los abrazos desgarrados,
de las muertes del sueño estremecido
por un no, dichos con dientes de oro
por la mueca que desprecia razas
y sabe decir no, y no,
no al pobre,
no al humillado.
Las fronteras son testigos
del amor del otro lado
y de los odios hechos polvo
en la sonrisa del niño pobre,
Las fronteras son barreras
al Dios Padre de todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)